
"Todos los seres vivos van en búsqueda de un mundo mejor". Todos los organismos vivientes incluso los unicelulares, tienen una actividad constante que intenta mejorar su situación o al menos evitar su deterioro.
Todo organismo está constantemente ocupado en la tarea de resolver problemas. A menudo las soluciones a los problemas resultan erróneas. La vida nos presenta constantemente problemas e intentos activos de resolverlos: ensayos y errores. Pero finalmente todo organismo se esfuerza por mantener su individualidad y el equilibrio interior necesario para la vida: es lo que los biólogos llaman homeostasis.
De otro lado, el organismo se percibe a sí mismo, desde su autoconciencia, como una totalidad; esta totalidad es a su vez una individualidad que hace parte de un todo mayor y establece unas relaciones con el entorno donde existe. Este trabajo de relación con el medio lo podemos llamar heterostasis. En este proceso, el organismo se comporta como un sistema abierto que se retroalimenta permanentemente.
Los seres humanos estamos constituidos por una red intrincada de sistemas. El niño y el joven son sistemas completamente abiertos que tienen control de las entradas en el medio que los rodea: en sus padres, en sus maestros, en los adultos y los otros niños que interactúan con ellos. Los medios de comunicación masivos han modificado de manera notable nuestra manera de ser y de estar en el mundo; se han convertido en un gran mecanismo de poder y han desbordado los mecanismos de entrada de los sistemas abiertos humanos.
La televisión, el computador, los teléfonos móviles y los teléfonos inalámbricos, los I-Pod, han irrumpido en los últimos años como elementos que facilitan la vida cotidiana y nos permiten procesar la información con mayor velocidad y eficiencia y comunicarnos prácticamente sin barreras. Es indudable que estos medios son parte del proceso evolutivo humano. Nos quedan dudas sobre la manera como los estamos utilizando y a su vez cómo han transformado nuestra forma de relacionarnos.
Imaginemos la habitación de un muchacho de hoy, donde al frente de la cama hay un aparato de televisión y un mini componente. En su mesa de noche vemos un I-Pod, uno o dos teléfonos móviles y posiblemente un teléfono inalámbrico. Frecuentemente atendemos en la consulta médica a jóvenes o adultos que no logran conciliar el sueño o que se levantan fatigados o con la sensación de no haber descansado: en una cámara electromagnética como la descrita es imposible para el cerebro realizar los ajustes frecuenciales necesarios para conciliar el sueño o alcanzar el nivel de descanso del sueño profundo.
Los TV -aunque apagados- tienen circuitos eléctricos que alcanzan los 25.000 voltios; este campo eléctrico en movimiento genera un campo magnético que tiene alrededor de tres metros de diámetro y que impide al cerebro invertir su polaridad magnética para entrar al sueño. Los teléfonos celulares emiten y reciben ondas de radiofrecuencia que oscilan entre los 824 y los 960 MHz y de otro lado entre los 1.710 y 1.990 Mhz.
Estas frecuencias pueden interferir desde un marcapasos hasta equipos electrónicos de uso médico o de uso aeronáutico. Pueden favorecer explosiones en depósitos de combustible o en áreas de almacenamiento de productos químicos o de gas butano o propano. Nuestro cerebro es sensible a las radiofrecuencias de este rango y es capaz de sentir el ruido magnético que ellas generan, igual que la emisión de radiofrecuencias de un teléfono inalámbrico. Son numerosas las experiencias clínicas en las que la calidad del sueño y del descanso mejora notablemente al corregir estas interferencias magnéticas.
Son siete los sentidos que se ven especialmente afectados por la televisión los video-juegos y los aparatos personales (I-Pod). El primero de los, sentidos afectado es el sentido del movimiento propio que nos transmite la sensación de libertad y la posibilidad de desarrollar el autocontrol, a través del dominio de los propios movimientos. "Quien quiere descubrir el mundo debe ponerse en camino. Para los niños, esto significa: saltar el lazo, excavar, construir, hacer castillos de arena, y también significa amasar, pintar, cortar y con ello adiestrar la habilidad de sus dedos y demás capacidad para el movimiento".
El psicólogo suizo Jean Piaget, reconoció en el movimiento del niño una> base fundamental para el desarrollo cognitivo, social y emocional. Las perturbaciones en el movimiento afectan el desarrollo del lenguaje. Y en la medida en que se afecta el desarrollo de las facultades sensitivas, así también se afecta el desarrollo del intelecto. Pero no sólo los brazos y las piernas son órganos del movimiento; también el ojo humano es un órgano del movimiento. Al observar el mundo, el cristalino está en constante movimiento adaptándose a la distancia; la pupila se expande o se contrae según la cantidad de luz.
Frente a las pantallas esta disposición del ojo está completamente paralizada. La distancia es fija y la tridimensionalidad del espacio natural se suspende y se reduce a dos dimensiones. Los colores son artificiales. El campo visual del niño que normalmente abarca 200 grados, se reduce a 70- 80 grados.
"El niño se encuentra en la misma posición rígida fascinada, delante de la pantalla, sobre la cual velozmente se desplaza una corriente de impresiones sensorias visuales y auditivas. La rígida posición de los músculos oculares se transmite a toda la musculatura corporal. Gráficamente podríamos decir: no solamente el ojo, sino el cuerpo en su conjunto es colocado en un "yeso". Este hecho se aprovecha en las clínicas oftalmología para los postoperatorios de cirugías oculares, por ser la única posibilidad de mantener el ojo quieto.
¿Qué sucede entonces cuando los niños miran televisión entre cuatro y seis horas? Y este es el tiempo que un niño tiene para el juego libre y el movimiento: en ese tiempo tienen lugar los procesos de desarrollo y fomento evolutivo más importantes.
Podemos afirmar que un niño típico de 10-12 años ha pasado un año de su vida "enyesado". En los niños con muchas horas frente a la pantalla, los ojos van perdiendo la capacidad de movimiento: este sentido se atrofia y difícilmente pueden mantener el equilibrio, montar en bicicleta o en patines, con una alta predisposición a los accidentes.
El sentido del equilibrio nos transmite la confianza en nosotros mismos y se ve minado en su desarrollo por la falta de movimiento y la inquietud interna que generan los aparatos.
"El contacto con el computador en los primeros años de vida, retarda el movimiento corporal y espiritual. El computador no pertenece ni al cuarto del niño ni al jardín infantil".
Otro sentido fuertemente afectado es La Audición: este sentido, a más de transmitir las vivencias tonales, nos abre un espacio anímico interno, que las distorsiones del sonido artificial nos impiden desarrollar.
Sentido de la Palabra. "El Lenguaje es el carro del pensamiento". Los niños aprenden a hablar en un ambiente donde se conversa. Éste, como el andar, es un aprendizaje imitativo y es la base de los procesos de pensamiento. Hay un aumento notable de las dificultades en el desarrollo de lenguaje en el mundo de hoy. Un niño de cada cuatro -entre los 3 y 4 años- muestra impedimentos o dificultades con el lenguaje. Y un deficiente desarrollo del lenguaje genera atrofia psíquica y más tarde incapacidad de expresar los propios sentimientos y comunicarlos a los otros. Aún frente a la televisión donde el niño escucha continuamente, no se favorece el desarrollo del lenguaje; allí no están presentes dos elementos claves del habla: la calidad de la relación social entre el que habla y el que escucha; y la función de imagen del adulto que puede ser imitado por el niño. En síntesis, las dificultades tempranas en el desarrollo del lenguaje, impiden el desarrollo de las fuerzas del pensamiento.
Sentido del Pensamiento. Los niños deben aprender a pensar por sí mismos para poder entender el mundo y a sí mismos. Ellos deben unir lo observado, lo sentido y lo pensado en una verdadera relación. Cada vez se identifica más la relación entre uso indebido de medios electrónicos y dificultades del lenguaje y el pensamiento.
Los niños televidentes tienen una pobre capacidad de concentración.
"La investigación neurofisiológica ha demostrado que la TV induce un estado de consciencia aturdida, semi-hipnótica, en el espectador. Así, quien mira televisión por lo general no puede permanecer consciente, y entonces criticar lo que él o ella están mirando. Es por eso que existe un matrimonios perfecto entre la TV y la propaganda la cual idealmente se transmite a personas que no pueden criticar el mensaje.
Sentido del Yo Ajeno. Este sentido es para Steiner el órgano sensitivo total y se forma en los límites del cuerpo y a partir de éste mediante las sensaciones, para percibir la forma, la presencia y la fuerza del otro.
El sentido del yo ajeno es el sentido más elevado de todos y se cuida por medio del contacto directo y temprano de los seres queridos y por una adecuada cultura de los encuentros. Es el sentido que me permite percibir otro ser; el TÚ de Martín Buber.
Una de las influencias nocivas sobre este sentido es el consumo incontrolado de los medios masivos y el trato frecuente con la realidad virtual, con lo cual no se puede experimentar el ser de manera real.
La televisión ha sido llamada "La criada infiel", "La niñera electrónica "La caja boba", "La ladrona del tiempo".
2. Sobre el Sistema Rítmico.
Las dificultades de la comunicación. El aislamiento que producen los I-Pod y los celulares. La separación de las familias con la televisión en cada cuarto. La televisión reemplaza la vida de sentimientos. Se ha demostrado que los niños que miran regularmentela TV:
El pobre contenido de los programas. La pésima escuela de emociones y sentimientos que constituyen las telenovelas y los realities, sobre la necesidad de controlar lo que los hijos ven y evitar los programas que distorsionan los sentimientos y las emociones.
Los programas intentan siempre impresionar los sentimientos: novelas con> profundos conflictos personales, deportes peligrosos y llenos de acción, y la conocida violencia. Todo eso significa que el telespectador se halla en un estado de consciencia animal, sin pensamientos ni sentimientos activos.
Cuando los muchachos crecen es de gran importancia establecer acuerdos con ellos sobre qué programas ver, el contenido de los mismos, y el tiempo para compartir con ellos. Un padre de familia lo expresaba al final del encuentro en el colegio: el problema no son los aparatos, sino el tiempo que los padres les dedicamos a los hijos.
El debilitamiento de la voluntad. El desarrollo volitivo se altera por el hecho de estar sentados inmóviles frente a la pantalla. Las máquinas hacen el trabajo por nosotros. Manejamos el mundo con el uso de los controles remotos. Ya lo grave es perder el control, no emocional sino el remoto.
Con la TV se fomenta la inclinación hacia las dependencias del alcohol, los medicamentos y las drogas, dado que los niños se acostumbran a tener incentivos para el alma sin esfuerzo propio, sólo apretando un botón.
"Tenemos aquí una paradoja: la misión de la Tecnología es liberarnos de las fuerzas de la naturaleza de modo que podamos volvernos libres y espirituales. Pero justamente lo opuesto es lo que sucede: las máquinas restringen nuestra libertad y nos encadenan a la materia o a la naturaleza". "El telespectador está físicamente inactivo. De sus sentidos, sólo utiliza su visión y audición, pero de manera extremamente parcial. Por ejemplo los ojos no se mueven, no se hace el esfuerzo de aguzar la vista -no vemos mejor si nos aproximamos a la pantalla y la distancia al aparato es constante.
Los pensamientos están casi inactivos: no hay tiempo para el razonamiento consciente ni para hacer asociaciones mentales, pues ambos son relativamente muy lentos. Esto lo demostraron las investigaciones de Krugman: el electroencefalograma de una persona viendo TV indica un estado de desatención, de somnolencia, un estado semihipnótico, v normalmente todo telespectador se adentra en ese estado en medio minuto [Krugman, H.E. (1971) Brain wave measurements of media invironment. Journal of Advertising Research 11:3-9]. Jane M. Healy en Endangered Minds: Why Our Children Don't Think - Por qué no piensan nuestros hijos [(1990) Touchstone, Nueva York] justifica ese estado mental como una reacción neuronal a las excitaciones visuales exageradas y continuas.
La intermitencia de la imagen, el ambiente en penumbra y la pasividad física del telespectador hacen que el escenario sea semejante a una sesión de hipnotismo. Los directores de imagen conocen muy bien el estado de somnolencia del telespectador. Por eso ellos siempre crean imágenes que cambian constantemente, ya que si la imagen se quedase parada, todos 1os telespectadores se adormecerían".
"En la lectura es necesario producir una intensa actividad interior: en una novela, imaginar el paisaje y los personajes; en una obra conceptual, por ejemplo filosófica, hay que asociar constantemente los pensamientos descritos. La TV, por el contrario, no exige actividad mental alguna: las imágenes vienen terminadas, no hay más nada que agregar. No hay posibilidad de pensar sobre lo que está siendo transmitido, pues la velocidad de los cambios impide que nos concentremos en cada tema".
A menudo se objeta:
Los niños educados libres de TV y aparatos son más sanos. A medida que crecen y se les permite acercarse a los medios es necesario poner límites claros para el uso del TV. Lo ideal es que haya un solo equipo en la casa nunca en los cuartos de dormir y se elija qué programas pueden verse y cuánto tiempo. Los niños se sienten amados y atendidos cuando los padres ponemos límites claros. El amor es una energía tan poderosa que cuando se da en exceso y sin las fuerzas del límite, de la norma, se torna tóxica.
Es frecuente que los niños educados con poca TV al llegar a la pubertad se vayan desmotivando de los aparatos y se conviertan en seres emancipados de la televisión. El ejemplo parte de nosotros padres y maestros. Una vida sin tantos aparatos es una vida rica y llena de posibilidades y donde posible abordar las dificultades y las tareas de manera sana.