Colegio Campestre Monte Cervino

Inicio / Publicaciones / El Desarrollo hacia la Sexualidad / El Desarrollo hacia la Sexualidad - Quinta Parte

El Desarrollo hacia la Sexualidad - Quinta Parte

20 de septiembre de 2008

LA PUBERTAD

El distanciamiento más contundente y con ello, el ser remitido a sí mismo, más doloroso, acontece luego en la pubertad. Es la tercera ruptura en la relación con el mundo. Y aquí, recién aquí, aparece no solamente de nuevo el interés en lo sexual, sino lo sexual mismo. Recién a partir de la pubertad, el niño mismo puede sentir sexualmente en un sentido más estrecho.

Ya poco antes de la pubertad, sobre todo los varones sienten lo que se les está aproximando y comienzan a masturbarse copiosamente, con once, doce años. A más tardar en ese momento, mejor empero antes, deberían ser informados de la posibilidad de la eyaculación nocturna, con la indicación de que se trata de una señal venturosa, dado que significa que pronto serán hombres y que por lo tanto algún día podrán ser padres. Concordantemente, las niñas deberían recibir información acerca de la menstruación, antes de producirse la primera regla, con las correspondientes indicaciones. Aquí es especialmente importante referir el asunto no como un mal necesario o, hasta tormentoso, sino como señal de preparación y facultad para la maternidad. La posibilidad de que puedan estar relacionados dolores con la misma, tampoco deberá ser callada. También los varones deberían ser preparados antes de la pubertad acerca de la menstruación de las niñas, ya que de otro modo, en la pubertad se entregan a toda clase de fantasías al respecto.

Una explicación más profunda, antes y durante la pubertad, por ejemplo, con respecto a pormenores del acto sexual o también detalles del proceso del parto, deberían ser dados únicamente en le caso de preguntas puntuales. Esta revelación debería tener lugar antes de la pubertad, para adelantarnos a las “explicaciones dadas en la calle”. Vendrán de todos modos. Es importante empero, que el niño no tenga que confrontarse con las mismas sin estar preparado. Dado que, lo que forja a los niños en este asunto, es la postura de los padres frente a este tema, que les es transmitida en el hogar. Lo indigno que los niños reciben actualmente a menudo muy temprano en la calle, de los hermanos mayores, etc., podrá ser imitado, pero no es aceptado interiormente cuando los niños han recibido una postura digna frente a lo sexual en su casa.

Frente a la masturbación, como puede aparecer con excesividad en la pubertad, no deberíamos reaccionar de ninguna manera con un castigo o con un criterio moralizador. >Es un recurso, una primera toma de conocimiento de los órganos sexuales propios y las sensaciones que pueden ser logradas a través de los mismos. El joven mismo experimenta la provisionalidad de esa actividad sexual.

De todos modos podemos obviar todo lo moral en la charla con los jóvenes en la pubertad. A los jóvenes les ayuda mucho más cuando, como padres, alguna vez les hablamos de nuestros propios intentos sexuales y experiencias a esa edad. Una madre podría contarle por ejemplo a la hija, cómo en aquel entonces había estado orgullosa de sus senos por un lado, y por el otro había estado un poco desconcertada por no saber cómo manejarse con los mismos.

Tampoco es necesario que sea presa de pánico, si en el cuarto de su hijo descubre una revista pornográfica. Cuéntele que para usted la sexualidad ha podido conformarse en un enriquecimiento del encuentro humano y que se la desea también a él, su hijo; que empero las fotos de procesos sexuales justamente no pueden mostrar lo esencial de la sexualidad: poder ser una decisiva profundización del encuentro humano.

Matías Weis
Powered By Fractal Web Admin CMS