Colegio Campestre Monte Cervino

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El Desarrollo hacia la Sexualidad - Cuarta Parte

20 de septiembre de 2008

LA PRE-PUBERTAD

A los diez, once años, el niño siente que paulatinamente va saliendo del estar amparado y el ser portado infantil. Existe un presentimiento, que un día la infancia llega a su fin y que algún día tendrá que confrontarse solo con el mundo. En medida cada vez mayor, el niño experimenta que lo interior y lo exterior se encuentran separados, que lo interior ya no es posible ser vivenciado a partir de lo exterior. A esa edad, entre los diez y los trece años, es una misión evolutiva diferenciar al mundo interior y al mundo exterior. Aquí, exactamente en ese lugar, tiene una función importante el ocuparse del ámbito sexual: los niños sienten que el tema de la sexualidad contiene esa tensión entre lo interior y lo exterior, y es por ello que ávidamente se apoderan de “materia sexual” (pero no como modo de obtención de deleite propio). Al ocuparse con el tema, en parte de modo provocativo, en parte de modo escondido o impertinente, o bien, pudoroso, a esa edad se está experimentando con la tensión de adentro y de afuera, de oculto y abierto, de privado y de público. Las provocaciones verbales aparentemente sexuales, exteriorizan algo, que en realidad pertenece al ámbito interior. Divierte, pero a su vez acarrea un sentimiento de pudor y de culpa, porque se sabe que en realidad pertenece al ámbito interior. Ahora, pueden ser percibidos pudor, vergüenza y culpa, porque se experimenta que hacia fuera se puede hacer otra cosa diferente a lo que hacemos hacia adentro.

Mediante la vergüenza y la culpa a causa de la mala conciencia, el niño se vivencia delimitado, se vivencia así como un íntimo Yo. En la ocupación con “vergüenza” el niño se apodera a modo de juego, de un ámbito que es “secreto”, que está adentro. Hay quienes a esa edad mienten y roban, forman bandas secretas. Siempre empero trata de manejarse a modo de experimento con la polaridad de mostrar y ocultar, de provocar y esconder, de adentro y de afuera. De ninguna manera se trata aquí del goce de fantasías o necesidades sexuales. El niño aún no posee lo interior de la sexualidad. El tema le significa más bien materia de juego. Es oportuna correspondientemente, una postura serena de parte de los padres.

Matías Weis
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