De manera muy diferente deben ser tratadas las preguntas acerca del tema de aclaración que se producen alrededor de los nueve años. Alrededor de esa época, se produce repentinamente una toma de distancia en la relación del niño para con el mundo: los padres, los maestros y el mundo ahora son percibidos a veces como extraños y enigmáticos. El niño ya no se encuentra sin formular preguntas, en medio de los fenómenos y manifestaciones mismos, sino en su exterior y los observa con ojos críticos. Aparece la posibilidad, de que la infancia, libre de toda preocupación puede acabar algún día.
Se experimentan dudas, con respecto a la autoridad natural de los padres y los maestros. Algunos niños ahora hasta se ocupan pasajeramente de la muerte.
Característicamente, también esta ruptura está acompañada por una aparición del interés en lo sexual. Al respecto, a esa edad, en lo esencial se trata de la pregunta referida a la procedencia, ahora empero con un acento muy diferente: a esa edad el niño puede desarrollar características fantasías de niño expósito. “En realidad, no son estos mis verdaderos padres, desciendo de gitanos, o de nobles, o de caballeros; he sido expuesto y encontrado por mis padres”. Esa fantasía de niño expósito a menudo se presenta ataviada con una pregunta aparentemente sexual: “¿Cómo llega el niño al vientre de la madre?”.
Aquí, la explicación no será tanto una charla única, sino el cultivo de la conciencia del crecimiento, de la desaparición y de un nuevo crecimiento en la naturaleza.
Sobre ese trasfondo podemos dar entonces, una exposición realista del proceso de la procreación. Debería empero estar acompañada siempre de una indicación con respecto a la procedencia anímica – espiritual de la esencia del ser, proveniente del mundo supra – terrenal. Un ejemplo: “Cuando nos fue permitido asumir la misión de generar un cuerpo para ti, que crecería, grande ha sido nuestra alegría. Nos hemos abrazado y acariciado, el padre ha deslizado su pene en la vagina de la madre y en esta estrecha unión, su semen ha fluido al vientre de la madre. Allí, se unió con un pequeño óvulo; de esa unión, se ha generado tu cuerpo”.
Veremos entonces, que el niño no está tan interesado de enterarse de lo sexual propiamente dicho, tal como lo entendemos nosotros, los adultos. A los nueve años busca mas bien una salida de la contradicción, de que por un lado se percibe como un ser único y por el otro lado desciende de los padres, que por lo tanto constituye una especie de continuación de los padres. No tendríamos que quitarle simplemente esa tensión al niño. A partir de esa tensión a veces pueden aparecer brevemente de nuevo los juegos del doctor. Queda como remanente un cierto distanciamiento, de leve antipatía frente al otro sexo.
A partir de ahora, para el cumpleaños son invitados únicamente amigos del mismo sexo. “Todos los varones son unos tontos”.
Por lo tanto, vemos nuevamente aquí, que el interés en lo sexual aparece en relación con un nuevo paso de toma de distancia frente a las personas con las cuales hasta ese entonces existía una ligadura natural.
Al cabo de esa fase, el interés por lo sexual desaparece, hasta poco antes de la pubertad.