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Un colegio en Silicon Valley donde no usan computadores

23 de octubre de 2011
Un colegio en Silicon Valley donde no usan computadores
LOS ALTOS, California - El director de tecnología de eBay envía a sus hijos a una escuela de sólo nueve aulas. Lo mismo ocurre con empleados de Silicon Valley como los gigantes Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard.

Sin embargo, las principales herramientas para la enseñanza distan mucho de ser de alta tecnología: lapices y papel, agujas de tejer y, ocacionalmente, arcilla. No hay cerca ni un sólo computador o pantalla; estos no son permitidos en las aulas de clase, y la escuela aun desestimula su uso en el hogar.

Las escuelas en los Estados Unidos han emprendido una desaforada carrera para inundar los salones con equipos de cómputo, y los mismos gobernantes afirman que sería tonto no hacerlo. Pero en la meca de la economía tecnológica, algunos padres de familia y educadores tienen un punto de vista opuesto: los computadores y la escuela no se deben mezclar.

Esta es la Waldorf School of the Peninsula, una de las 160 escuelas Waldorf en Estados Unidos suscritas a una filosofía educativa enfocada en la actividad física y en el aprendizaje a través de la creatividad y el hacer. Aquellos que adoptan esta aproximación afirman que los computadores inhiben el pensamiento creativo, el movimiento, la interacción humana y la capacidad de atención.

La Pedagogía Waldorf es casi centeneria, pero su fundamento aumenta el debate del uso de las tecnologías modernas en la educación.

"Yo básicamente rechazo la nocíon de que sea necesaria la tecnología en la escuela primaria", dice Alan Eagle, cuya hija, Andie, es una de los 196 niños en la escuela primaria Waldorf; su hijo William, de 13 años, está a punto de ingresar a la escuela media. "La idea de que una aplicación de iPad puede ser mejor para que mis hijos aprendan a leer o los fundamentos de las matemáticas, es ridícula".

Alan Eagle sabe algo de tecnología: es graduado de Ciencias de la Computación de Dartmouth y trabaja como ejecutivo de comunicaciones en Google, desde donde ha escrito discursos para su presidente, Eric E. Schmidt. El mismo utiliza un iPad y un smartphone. Pero dice que su propia hija, en quinto grado, "no sabe como usar Google" y su hijo hasta ahora está aprendiendo. (Iniciando el octavo año, la escuela apoya el uso limitado de estos dispositivos.)

Tres cuartas partes de los alumnos de esa escuela tienen padres con una fuerte conexión con la alta tecnología. Alan, como muchos otros padres de familia, no ve contradicción alguna. La tecnología, dice el, tiene su momento y su lugar.

Mientras otras escuelas de la región se jactan de sus salones tecnológicamente conectados, la escuela Waldorf adopta una mirada simple y un tanto bucólica: tableros con tizas de colores, estanterías con eciclopedias, escritorios de madera llenos de cuadernos y lápices No. 2.

En días anteriores, Andie Eagle y sus compañeros de quinto año refrescaron sus habilidades para el tejido, empleando dos agujas y bolas de lana para hacer trozos de tela. La escuela dice que es una actividad que ayuda a desarrollar la solución de problemas, los patrones, las matemáticas y la coordinación. El objetivo a largo plazo: hacer un par de calcetines.

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Traducido de https://www.nytimes.com/2011/10/23/technology/at-waldorf-school-in-silicon-valley-technology-can-wait.html

MATT RICHTEL / The New York Times
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